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Evolución del arquetipo de la madre devoradora en el cine.

El arquetipo de la madre devoradora es una figura recurrente en el cine de terror, que representa los miedos y temores más profundos hacia la figura materna. Se caracteriza por ser una madre posesiva, controladora y abusiva, además de figurar como una amenaza para sus hijos o hijas. Este estudio revisa la línea evolutiva del arquetipo a través del análisis de contenido de sus representaciones en tres generaciones del cine: 1) del año 1950 al 1975; 2) del 1976 al 2000; 3) del 2001 al 2023. El arquetipo de la madre devoradora tiene su origen en la mitología y el folclore, donde se encuentran figuras como la bruja, la madrastra malvada o la madre naturaleza. El personaje se empezó a explorar en el cine a partir de la década de 1950 con películas como «Psicosis» (1960) de Alfred Hitchcock, donde la madre de Norman Bates es una figura monstruosa que controla la vida de su hijo. En la década de 1980, este arquetipo se volvió más popular con películas como «Carrie» (1976) de Brian De Palma en la que la madre, Margaret, es una mujer religiosa y represiva que atormenta a su hija. La madre devoradora se volvió más compleja con películas como «La semilla del diablo» (1976) de Roman Polanski, donde la madre de Rosemary, Mia, es poseída por el demonio. En esta década también se estrenó «la trilogía de las madres» (1977-2007) de Dario Argento, donde tres madres malvadas representan tres aspectos de la feminidad: la madre protectora, la madre castradora y la madre devoradora. Este tercer arquetipo sigue siendo una figura recurrente en el cine de terror. Películas como «El orfanato» (2007) de J. A. Bayona, «Coraline» (2009) de Henry Selick, donde la madre de la niña se ve suplantada por la "otra-madre", una versión distorsionada de la madre real, cuyo objetivo es devorar a la pequeña. Prosigue en «La maldición de Hill House» (2018) de Mike Flanagan o «The Babadook» (2014) de Jennifer Kent en las que exploran las diferentes facetas de esta figura. En conclusión, el arquetipo de la madre devoradora es una figura ambivalente que representa los miedos más profundos hacia la figura materna. Actualmente, el cine acoge estas representaciones como un síntoma de estas nuevas feminidades y, por tanto, nuevas maternidades. En las películas más recientes, la madre devoradora tiene una psicología más compleja y refleja los miedos internos de su prole. En el primer periodo de este estudio, la madre actúa desde tendencias egoístas o malévolas. Sin embargo, en las nuevas películas puede actuar por razones menos textuales y está motivada por el amor, la pérdida o la locura. La reacción del hijo o la hija los marca en los primeros films generalmente como víctimas pasivas de su madre. Mientras tanto, en las películas más recientes el hijo o la hija puede luchar contra ella e, incluso, derrotarla. La figura materna se presenta no de forma idealizada, como una figura protectora y benevolente, sino como una figura cargada de luces y sombras.

Juan Cacharrón Palhares
Universidad Carlos III
España

 


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