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IX Congreso Internacional AE-IC. Murcia 2024

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Participación, afectos y territorios en la comunicación pública.

Proponemos una exploración teórica, metodológica y analítica de la relación entre la noción de territorio y la constitución de públicos participativos en el contexto de una sociedad profundamente mediatizada (Hepp, 2020). Los públicos participativos remiten a una esfera pública que entendemos, con H. Arendt, como un territorio de aparición e inscripción de los actores y asuntos que atañen, en principio, a todos, y como un conjunto de prácticas comunicativas que tienen lugar en ese espacio común mediatizado y, al tiempo, lo producen. En este espacio, nos interesa indagar cómo se constituyen e inciden los públicos y en particular los públicos participativos, tal y como son entendidos por el pragmatismo. Para John Dewey (1927/2004), el público participativo es el que se articula en torno a un problema público por estar directa o indirectamente afectado por él y por actuar en pro de una solución (Zask, 2019). Estar afectado o interesado es aquí requisito necesario para la participación en lo público.

En nuestra hipótesis, los tipos de audiencias y públicos se diferencian a partir de la forma que adquiere su interés por el mundo común o por alguno de sus asuntos: desde el desinterés casi total que suele caracterizar a las audiencias mediáticas, al interés puntual de los “públicos efímeros” específicos de las campañas en red, hasta el interés sostenido y articulado propio del público participativo. Este implica un proceso de atención en el que incide la capacidad que adquiere esa preocupación común para generar un territorio compartido desde el que potencialmente habilitar la acción colectiva.

A partir de estudios realizados para anteriores I+D, así como de investigaciones en curso para el actual Proyecto I+D Problemas y públicos mediatizados: emociones y participación -PPMEP (PID2021-123292OB-I00), hemos observado cómo se articula un público participativo como un actor eficaz e innovador en la comunicación pública. Esto implica habilitar un campo de experiencias y prácticas culturales y comunicativas en el que se configura un territorio material y simbólico, una cultura común, a través de la estabilización de sistemas de sentido y valor, imaginarios, representaciones y enciclopedias particulares en torno al problema público considerado.

Constatamos cómo esos actores impulsan un cambio social, cultural o político, transformando una situación que les es desfavorable en otra muy diferente, por la vía de construir un territorio material-simbólico común que les lleva a cambiar su perspectiva, sus creencias y valores previos, sus emociones y afectos y con ellos la posición desde la que enuncian y las propias demandas que presentan. Incluso, para ser exitosos a la hora de promover y estabilizar nuevos territorios simbólicos y culturales vinculados al problema común tendrán que conectar con los sistemas de sentido y enciclopedias imperantes en otros actores (instituciones, asociaciones, colectivos, audiencias) en cada coyuntura sociocultural e histórica.

 Dewey, J. (1927/2004). La opinión pública y sus problemas. Madrid: Ediciones Morata.  Hepp, A. (2020). Deep mediatization. London ; N. York: Routledge.  Zask, J. (2019). « L’enquête et ses obstacles ». Recherche et formation, nº 92, 83-94.

Cristina Peñamarin
Universidad Complutense de Madrid
España

Vanesa Saiz Echezarreta
Universidad de Castilla-La Mancha
España

 


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