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La sostenibilidad de las alianzas de fact-checking en España: El caso de Comprobado.
En la última década las plataformas de fact-checking se han mostrado como agentes valiosos para combatir la desinformación online (Hamelerrs & Van-der-Meer, 2020) e incluso han sido conceptualizadas como instrumentos de construcción democrática (Moreno-Gil et al., 2021), especialmente en la actual sociedad, caracterizada por la fragmentación de la idea de verdad (Malik, 2018). Partiendo del espíritu colaborativo en el que se ha sustentado el fenómeno del fact-checking y con la implicación de medios de comunicación y organizaciones (Graves & Cherubini, 2016), en los últimos años han proliferado también alianzas entre plataformas de verificación con el objetivo de hacer frente a los efectos disruptivos del desorden informativo (Wardle & Derakhshan, 2017) y aumentar la fuerza de trabajo y el impacto social del fact-checking (Bélair-Gagnon et al., 2023). Estas alianzas cobran especial relevancia en periodos de polarización como las campañas electorales y así lo ejemplifica el caso de FactCheckEU en las elecciones europeas de 2019; o durante desafíos globales tales como la guerra de Ucrania y la pandemia de la Covid-19, a partir de las cuales surgieron las iniciativas de UkraineFacts y CoronaVirusFacts Alliance respectivamente. Las dinámicas de cooperación entre plataformas de verificación también se han dado en España, uno de los países más polarizados políticamente del continente europeo (Orriols, 2023), con la aparición de la alianza Comprobado, formada por más de una veintena de actores entre plataformas de fact-checking y medios de comunicación para dar visibilidad a la verificación de contenidos desinformativos durante las elecciones del 23J. Por ello, esta investigación se centra en estudiar dichas dinámicas en el marco de la alianza Comprobado con el objetivo de examinar la sostenibilidad de esta iniciativa de verificación y posteriormente elaborar, a partir de los resultados, un decálogo de buenas prácticas que pueda ser de utilidad para futuras experiencias colaborativas en el ámbito del fact-checking. Para ello, se realizan entrevistas en profundidad a actores que han formado parte de la alianza, codificadas a través del software de análisis cualitativo Atlas.ti y analizadas mediante el método comparativo constante (Wimmer & Dominick, 2013). Los resultados demuestran la necesidad y el beneficio de contar con un medio encargado de la coordinación de las dinámicas de trabajo y poseer diversos materiales de uso comunitario entre los miembros de la alianza. Entre ellos, cabe destacar tres aspectos: a) la base de datos con contenidos desinformativos detectados por todas las plataformas de fact-checking, b) una escala de medición común para dar consistencia a los desmentidos, y c) un marco común de políticas de compartición de verificaciones con los medios de comunicación aliados. El estudio concluye que la utilidad percibida de la iniciativa es generalmente positiva y que, en países como España, con redacciones tensionadas y un entorno mediático pluralista polarizado (Hallin & Mancini, 2004), las alianzas de tipología cross-check entre plataformas de verificación y medios son la opción más sostenible.
