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“La formación de los grupos multimedia españoles: ¿una aventura regresiva para el sistema mediático?"
Esta comunicación estudia la formación de los grupos multimedia españoles, desde los años noventa hasta la actualidad. Aunque, en realidad, y hasta la Ley 10/1988, de 3 de mayo de Televisión Privada, y la consiguiente adjudicación de dos canales de televisión generalista y en abierto y de un canal de pago (no previsto en esta Ley) no puede hablarse con propiedad de grupos multimedia en España (García Santamaría, 2016). Partiendo de un planteamiento historicista, sería a partir del año 1990, y tras la puesta en marcha de Antena 3, Telecinco y Canal+, así como la reordenación radiofónica que comienza a producirse en esa década, cuando puedan crearse los principales grupos multimedia españoles, que pueden extenderse a lo largo de toda la cadena de valor comunicativa (prensa, radio, TV, Internet) o derivar hacia plataformas televisivas en un proceso de integración horizontal (Telecinco y después Mediaset España y luego Atresmedia) o adoptar otras formas. Sin olvidar la evolución del ámbito de la prensa, por supuesto (Sánchez Illán y Luena, 2021). Por tanto, los objetivos de esta comunicacion serán historiar todo este período, que abarca desde inicios de los años noventa hasta hoy; establecer las diferentes tipologías de grupos, así como las ambiciones de partidos políticos y de magnates de la comunicación y las finanzas para influir políticamente en esta conformación de grupos. Desde los intentos de Alfonso Guerra con José Mª Calviño y Txiqui Benegas (Pérez y Nieto, 1993: 47). También los que pretendió llevar a cabo el conde de Godó con Mario Conde, así como el de la ONCE (Cacho, 1994: 172-173). Y como en esta guerra cruenta surgen y luego y desaparecen liderazgos como los del Grupo Godó y Zeta, cuando controlan Antena 3; los empresarios de diarios regionales y de revistas u organizaciones como la ONCE. Desde mediados de los años noventa se van fraguando alternativas más estables y especializadas como la de Mediapro, Planeta y Telefónica. Y las consecuencias que ha tenido este proceder, al decir de José Antonio Zarzalejos (2015: 266): gestores sin know how, sin preparación, sin cualificación, se creyeron hombres orquesta con capacidad para entender soportes informativos y comunicacionales por completo diferentes. Queda aún por dilucidar si la aventura multimedia fue o no regresiva por completo, y si llegó a destruir los soportes sostenibles y rentables -como diría Jarvis- de un buen ecosistema informativo. Económicamente, si comparamos la capitalización de los grupos y medios que salieron a bolsa a finales del siglo XX y comienzos del XXI puede comprobarse el estado de ruina en el que se encuentran, especialmente Prisa y Vocento, además de otros como Unidad Editorial que cotizan fuera de España.
